Editorial

UN DIA PARA REFLEXIONAR, RESISTIR Y MOVILIZAR

Queridas compañeras de trabajo;

Este fin de semana nos convoca el 8 M, el que hace años ustedes nos han enseñado a transformar del ruidoso acto festivo, al ejercicio de sentipensar la violencia. En mi calidad de compañero y director de Caribe Afirmativo, quiero compartir unos aprendizajes que ustedes me han brindado en torno a esta fecha:

a. Entender las formas simbólicas y dinámicas de la violencia que viven las mujeres

1. Violencia por prejuicio, motivada por la exclusión o el borramiento de las otras que, si bien hemos denominado “violencia hacia LGBT”, es más aguda hacia las compañeras trans, y más invisible hacia las mujeres lesbianas y bisexuales; y en ambos casos con fuertes patrones de impunidad e indefensión por el género o lo que este representa.

2. Como la violencia marca una distinción, en términos de Fraiser, entre precariedad y precaridad, la primera entendida como la vulnerabilidad propia de la condición humana que ha tenido efectos más desproporcionales hacia las mujeres y la segunda son situaciones sistemáticas diferenciales, inducidas por variables políticas y económicas que Butler desarrolló en su texto Marcos de Guerra y que se marcan más en los cuerpos de las mujeres.

3. La resistencia con la que fortalecen el proceso de movilización no es el esfuerzo por asumir el control, que tan jerárquico, patriarcal y nocivo hemos tenido los hombres, sino por ganar y ejercer poder en un mundo donde el dominio no sea la meta, sino el instrumento como lo indica Butler, en “Vidas en Lucha”.

b. Pensar el movimiento LGBT nos han permitido pasar de la inmadurez de “estar ahí”, a analizar de modo problematizador la potencia política de los cuerpos reunidos y la protesta social, como dice Fraiser: “pensar la performatividad colectiva”

1. Esas apuestas nos han permitido entender las movilizaciones sociales, no como algo accesorio, sino como el tránsito del territorio tanto espacial como corporal y justo en este proceso de construcción de paz, reconocer el potencial de la memoria viva para dotar de sentido los procesos.

2. El potencial de la calle, donde los cuerpos reorganizan el espacio de aparición con el fin de impugnar y anulas las formas existentes de legitimidad política, convirtiéndose en parte de la propia acción y reformulando la historia en el preciso momento en el que ellos despliegan sus mejores estratagemas, al mejor estilo de Judith Butler, evocando “Cuerpos aliados y lucha política”.

3. Su pericia, brillantez y agudeza política en el trabajo de Caribe Afirmativo, ha invertido el sentido simbólico de las decisiones judiciales y políticas en torno a lo que significa la dignidad y la libertad

Este fin de semana es la oportunidad para hacer una reflexión del movimiento LGBT en clave feminista en sus aciertos y desaciertos, para analizar los fenómenos de desigualdad y opresión que se producen dentro del mismo: a) Lo que cuesta entender que la lucha no es para cambiar conciencias sino estructuras y b) Superar el discurso de la Igualdad, que no busca abolir la jerarquía, sino jerarquizarla: blanca gay, feminista académica y que da cabida para discursos de odio, odio traducido en aceptación y reconocimiento en el uso mercantil de la diversidad de la otra.
No soy feminista y no creo que los hombres podamos ser feministas, es su espacio y no lo podemos irrumpir, es necesario silenciarnos, pero si me nombro como un solidario con el feminismo y agradezco al feminismo permitirme reinventarme en mi calidad de sujeto social, y por ello estos aprendizajes con ustedes me han permitido enteder:

1. Las reflexiones en entornos sociales y políticos sobre los retos de transformación que tenemos en la sociedad, porque o son feminista o no lo son.

2. El poder de la movilización el domingo en las calles de Barranquilla con las otras compañeras mujeres, afro, indígenas, estudiantes, adultas, trabajadoras sexuales, lesbianas, trans; para dotar de sentido y reflexión a esta “apacible ciudad”

3. El significado de parar el lunes y no verlas en la oficina, de no solicitarles resolver asuntos de orden laboral o de cuidado de los otros, para que los otros, esos que hemos estado al lado de la opresión, también nos pensemos desde el reto de transformación de nuestra hegemonía masculina que es necesario reinventar, porque es la responsable de la violencia y la generadora de guerras.

Compañeras el futuro es feminista, transfeminista y de él muchos hombres tenemos que aprender y reinventarnos sin apoderarnos de él.

Wilson Castañeda Castro

Director de Caribe Afirmativo