Primer año de la firma de la paz ¿Qué ha pasado en el país?

Hace un año, en el emblemático teatro Colón de Bogotá, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el jefe máximo de las Farc Rodrigo Londoño, se dispusieron a firmar – nuevamente – el acuerdo de paz con el que pondrían fin a más de 50 años de guerra fratricida, la cual dejó un saldo de más de  220.000 muertos y 60.000 desaparecidos.

El fin de una guerra, que después de 4 años de conversación en La Habana (tiempo record, teniendo en cuenta la duración de otras negociaciones de paz), un plebiscito para determinar la implementación del acuerdo, la derrota en las urnas por un porcentaje mínimo (0.47%) y una elevada abstención (62.57%), dio como resultado una nueva – y breve – negociación del acuerdo y la movilización social en diferentes ciudades del país buscando la pronta firma de este.

Es de gran importancia resaltar el papel de la sociedad civil para la rápida renegociación del acuerdo con los diferentes actores claves que promocionaron el NO; sin el papel de la sociedad civil, muy probablemente esto se hubiese dilatado.

Desde movimientos como Paz a la Calle, Acuerdo Ya y las diferentes organizaciones y actores de la sociedad civil (victimas, afros, indígenas, mujeres, personas LGBTI, iglesia católica, etc.) fue posible realizar incidencia con el gobierno y las Farc. Pocas veces en el país se habían visto actores tan diversos luchando por la misma causa: la paz.

El nuevo acuerdo firmado (previamente y en ostentosa ceremonia había sido firmado en la ciudad de Cartagena el Acuerdo sobre el que se realizó el plebiscito) en Bogotá se basó en los principios de igualdad y no discriminación, con el fin de garantizar que un país en paz le brindaría igualdad de posibilidades a todos y todas, y reconociendo que el conflicto armado afectó de manera especial a grupos poblacionales como indígenas, afros, campesinos, mujeres y personas LGBTI.

Es de recordar que al momento de dar su discurso posterior a la firma, Rodrigo Londoño reafirmó su compromiso de justicia, verdad, reparación y no repetición con diferentes grupos poblacionales, resaltando a las personas LGBTI y la importancia del enfoque de género en los acuerdos.

Y dado que a lo largo de las conversaciones de paz se determinó que las mujeres y personas LGBTI se vieron afectadas de manera especial por el conflicto armado, con aras de  realizar seguimiento a este enfoque, en el transcurso de este año fue creada por la CSIVI (Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final) la Instancia Especial para garantizar el enfoque de género en la implementación del acuerdo de paz.

En total fueron seleccionadas 7 mujeres para esa instancia, una de ellas, Marcela Sánchez (directora de la organización Colombia Diversa) en representación de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans.

En el primer informe presentado por la Instancia presentado en julio del presente año demuestra que aún queda mucho trabajo por hacer en relación a este tema y la producción normativa para la implementación al identificarse cuatro principales retos, los cuales son:

  1. La armonización de la comprensión de los enfoques territorial, diferencial y de género entre el Acuerdo de Paz y el marco normativo que se ha venido progresivamente adoptando.
  2. La modulación del alcance del concepto de género en el marco de los sectores que la han incluido expresamente en los desarrollos normativos adoptados.
  3. La concreción de las medidas diferenciales y positivas que materializan el enfoque de género, desarrollando, en todo caso, las contenidas en el Acuerdo de Paz.
  4. La adopción de medidas concretas que garanticen la efectividad de los conceptos incluidos en el Acuerdo de Paz sobre la participación equitativa, representativa y efectiva de las mujeres.

 

Pese a que los retos relacionados al enfoque de género son muy grandes y es necesario superarlos lo antes posible, no es el único reto al que se enfrenta la implementación de acuerdo; la poca celeridad al momento de aprobar las normas relacionadas a esta temática ha sido un aspecto ampliamente discutidos a lo largo del último año, al igual que los cambios efectuados en algunas normas imprescindibles para la implementación (como el caso de la JEP).

Otro de los grandes retos de la implementación ha sido la materialización del Enfoque Territorial; desde un principio se habló de la “Paz Territorial”, en donde las regiones serían los escenarios claves para la implementación. La realidad ha demostrado que aún se requiere mayor inversión y voluntad política para transformarlas; educación, empleo digno, acceso a salud, etc. son requisitos sine qua non para la paz territorial.

Pero pese lo anterior puede que el principal reto al que se enfrenta la implementación sea la garantía a seguridad a los y las lideresas sociales de la región, en reiteradas ocasiones se han alzado las voces de protesta en contra de los asesinatos sistemáticos a estos liderazgos sociales (que se encuentran en las regiones) y la lucha por lo justicia en estos crímenes apenas comienza.

Pese a los muchos retos a los que la implementación, es necesario reconocer los grandes logros que ha alcanzado el país gracias a la firma del Acuerdo de paz con las Farc, resaltando lo siguiente:

  • Los excombatientes entregaron 8.994 fusiles a la ONU.
  • En 2012 había un promedio de 3.000 muertes por año causados por el conflicto armado, para el 2017 la cifra es de 78.
  • Reducción de un 79% en desplazamiento interno desde 2012.
  • Al concentrarse las Farc en las zonas veredales, desocuparon el 90% del territorio donde antes ejercían presencia.
  • Reducción al 92% de los heridos por minas antipersonas (desde 2012).

Desde Caribe Afirmativos celebramos los logros alcanzados con la firma del Acuerdo de Paz e invitamos al gobierno nacional para que no desista su compromiso para una efectiva implementación de lo pactado. Sabemos que son muchos los costos de la paz, pero aún mayores han de ser los beneficios, los cuales ya son vistos en los territorios donde el conflicto fue más crudo.

En nuestro compromiso por un mejor país más igualitario y no discriminatorio, continuaremos trabajando en el fortalecimiento de los liderazgos LGBTI, la pedagogía de la paz y la construcción de espacios de paz articulados con otros grupos poblacionales, porque las personas LGBTI somos constructoras de paz.

Caribe Afirmativo

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