Violencia en Tumaco: cada vida perdida es un paso atrás en la construcción de paz

Caribe Afirmativo invita y vuelve a destacar la importancia de hacer uso de los mecanismos judiciales para el estudio y el esclarecimiento de los eventos del pasado 5 de octubre en Tumaco que marcan el desafío por implementar la paz

Tumaco es un municipio que históricamente ha sido altamente afectado por las dinámicas y transformaciones del conflicto armado. Es bien conocido que desde finales de la década del noventa, Tumaco se ha convertido en uno de los referentes emblemáticos de violencia en el marco del conflicto armado colombiano, y que hoy en día las recientes y nuevas dinámicas del conflicto marcadas por los procesos fallidos de desmovilización de grupos paramilitares, que son consideradas como causantes del fortalecimiento y el surgimiento de nuevas “Bandas Criminales”, y el actual proceso de implementación de paz que enmarca la lucha contra dichos grupos y otros –disidencia de las FARC, EPL y ELN- continúan siendo uno de los problemas estructurales que sufre el municipio.

 

La Corporación Caribe Afirmativo ha tenido una aproximación muy cercana de las realidades y contextos dado el trabajo mancomunado que mantiene con su organización hermana, Fundación Afrocolombiana Arco Iris LGBT de Tumaco. Este trabajo conjunto se fortalece con el acompañamiento brindado por la Corporación –principalmente- en todo el proceso de denuncia y captura por de los responsables de la muerte de Carlos Augusto Panesso Guerrero, un líder local LGBTI de la Fundación Afrocolombiana Arco Iris que fue brutalmente asesinado el día 26 de mayo de 2017 en horas de la madrugada por miembros de grupos armados, quienes al causar su muerte celebraron entre gritos y vocerío, “matamos al marica”.

 

Gracias al trabajo entre ambas organizaciones, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la Nación, que desde el nivel central apoyaba las acciones de la fiscalía destacada, se logró la captura e imposición de medidas de aseguramiento a responsables del homicidio agravado de Carlos Panesso; asimismo, la denuncia de más delitos asociados a la circulación de panfletos; y el impulso para la obtención de medidas de protección por parte de la Unidad Nacional de Protección a liderazgos locales de la fundación Afrocolombiana Arco Iris que continúan su trabajo comunitario por la comunidad LGBTI. No obstante, más allá de los logros obtenidos hoy por hoy importa no hacer caso omiso de los contextos actuales de violencia, y mucho menos, del papel importante que se desempeña en el municipio de Tumaco de cara a las necesidades de construcción de paz y de implementación del Acuerdo de Paz.

 

Es importante tener presente que la grave situación que se sufre en este territorio se caracteriza principalmente por la numerosa presencia de actores armados: “Uno aquí, entre tantos grupos armados, nadie sabe de quién es quién”. Pero también, por su fuerte incidencia en el territorio, y los contextos de normalización de violencia y desuso de los mecanismos judiciales para el acceso a la justicia y la denuncia de delitos/crímenes. Por supuesto que todo esto enmarca la lucha por conquistar rutas para el narcotráfico que conduce a ejercer dominio armado e ilegal sobre zonas rojas del territorio, e igualmente, la lucha por la erradicación de cultivos ilícitos por parte del gobierno nacional.

 

Actualmente líderes y lideresas locales reportan que en Tumaco está prohibido a las personas transitar libremente por la mayoría de veredas del municipio, y no siendo poco, también los barrios Panamá, Buenos Aires, Viento Libre, Floresta, y el Pinto, este último considerado el más peligroso para la comunidad. Cualquier persona que transite por tales zonas corre el alto riesgo de ser amedrentado, golpeado, amenazado, torturado, y/o asesinado, especialmente si se percibe como LGBTI, tal el caso de Alex Aguillo, un hombre gay residente de la vereda Piñal Salado, quien días antes al asesinato de Panesso fue encontrado muerto, empalado, y rociado de gasolina, con muchas heridas de apuñalamientos en sus genitales y zona púbica, presuntamente torturado por bandas criminales.

 

Se tiene que en Tumaco, 12 personas LGBTI han sido asesinadas entre 2011 y lo que va de este año, y ninguna de las investigaciones ha avanzado, según la Fundación Colombiana Arco Iris LGBTI. A pesar del estado zozobra y peligro al que se les obliga a vivir a las personas, se estima un alto subregistro de los delitos, dado que son pocas las denuncias que se presentan por parte de la ciudadanía que, por causa de la cotidianidad de la violencia y la desconfianza al sistema judicial, deciden mejor “lidiar” con las circunstancias. Atendiendo a la situación de seguridad y a las necesidades de la Fundación, Caribe Afirmativo estuvo el mes pasado haciendo acompañamiento a la Fundación Arco Iris, en esta visita se realizó un taller de autocuidado y autoprotección, además de reuniones de trabajo con el equipo de la fundación y agencias de cooperación presentes en la región, para analizar los niveles de riesgo latente y las estrategias para mitigar el mismo a los miembros de la fundación.   

 

Hoy se suma la masacre campesina del 05 de octubre de la vereda Puerto Rico Mitaje, zona rural de Tumaco, la cual presenta confusiones según dos versiones: 1) Por un lado, Asominuma – Asociación de Juntas Comunitarias Mira, Nulpe y Mataje- informa la muerte de nueve campesinos, a manos del Ejército y la Policía como respuesta al ejercicio de una protesta pacífica sobre el incumplimiento del gobierno en los procesos de sustitución de cultivos ilícitos; 2) del otro lado, la versión de la Fuerza Pública es que las muertes se dieron por parte de la disidencia de las FARC que se opone a la sustitución de cultivos ilícitos. Actualmente en Tumaco se encuentra el 16% de cultivos de “coca” de todo el país, de allí los posibles afanes del gobierno por la sustitución de los cultivos ilícitos; de cualquier modo, hoy el Acuerdo de Paz habla de procesos de sustitución dirigidos por el gobierno en forma consensuada con la comunidad campesina, esto con propósito de protegerles a ellos y al medio ambiente. Más allá de lo que ahora mismo se pueda esclarecer, Caribe Afirmativo invita y vuelve a destacar la importancia de hacer uso de los mecanismos judiciales para el estudio y el esclarecimiento de estos importantes eventos que marcan el desafío por implementar la paz.

 

Es crucial que la comunidad se empodere sobre el conocimiento de las necesidades locales y de los espacios de participación que permitan demandar el correcto actuar de las instituciones. Para esto último, es muy necesario que el Estado fortalezca dichos espacios y abra paso a la escucha y priorización de las necesidades locales para la denominada construcción de paz, con enfoques territoriales.

 

Caribe Afirmativo.

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