Las personas LGBT de Venezuela viven doble drama en Colombia

En lo que va del año, Caribe Afirmativo ha registrado 23 casos de violencia contra lesbianas, gays, bisexuales y trans del vecino país, que han llegado al Caribe colombiano huyéndole a la crisis de Venezuela.

Venezolanos llegando a Colombia.

Situaciones que ponen en riesgo la vida de lesbianas, gays, bisexuales y trans de Venezuela, son las que ha registrado Caribe Afirmativo en los últimos meses. A siete venezolanos que viven con VIH les han negado los medicamentos; seis mujeres trans denuncian que han sido víctimas de violencia policial y 10 personas LGBT aseguran que han sufrido agresiones por parte de funcionarios de Migración Colombia.  La mayoría de estos ciudadanos residen en Barranquilla, Cartagena, Maicao y Riohacha. Estos dos últimos en La Guajira.

En Colombia se ha presentado lo que algunos llaman la ‘invasión venezolana’  que no es más  que el flujo migratorio de personas provenientes de Venezuela a distintas ciudades del país, que ha sido catalogada como la “migración más alta de nuestra historia”, sobre todo en el Caribe colombiano, por la cercanía territorial que existe y el poco presupuesto de los venezolanos, que tratan de establecerse inicialmente en municipios cercanos. Cabe resaltar que en esta región no ha existido una frontera que separe a ambas naciones sino una puerta en donde se unen ambas naciones. La hermandad de Colombia y Venezuela va más allá de lo territorial.

La movilidad humana y las cercanías culturales revelan parte de esa unidad entre los dos países. Los indígenas Wayüü, por ejemplo, a través de la historia manteniendo viva su cultura y esa binacionalidad, han mostrado al mundo que las fronteras o mapas políticos no limitan las relaciones humanas. Esto también nos muestra que estos territorios son la suma indiscutible de que la costa Colombiana  y la región de la depresión del lago de Maracaibo son un territorio unido por lazos tan fuertes como la cultura, el comercio y hasta los acentos, situación que nos permite tener más cercanías que con los andes o la zona céntrica de Colombia, y es Maicao, en La Guajira, el canal de acceso y movilidad histórico donde ambas naciones tienen unidad.

La situación política y social que atraviesa Venezuela obliga a que muchas personas con sus familias emigren a otros territorios para satisfacer sus necesidades básicas y también para salvaguardar sus vidas, y en especial personas LGBT que también han llegado a territorios en búsqueda de sobrevivir, en su mayoría personas lesbianas, gais, bisexuales y trans que requieren alimento, techo y  medicina. Comprendemos que los entes territoriales locales no poseen  capacidad de atención a personas que requieren y que el apoyo brindado puede ser escaso en comparación con las múltiples necesidades manifiestas, es preciso añadir que las instituciones del Estado tampoco cuentan con protocolos de atención a migrantes en condiciones de vulnerabilidad, excepto una atención en urgencia médica.

Si bien se han adelantado desde la cancillería acciones que buscan brindar a los migrantes del país vecino oportunidades de estancia y empleo, estas siguen siendo mínimas, pues en Caribe Afirmativo se han identificado que las necesidades que tienen las personas LGBT es que al llegar a Colombia no cuentan con posibilidades de empleo, y las que obtienen alguno son mal remuneradas y con exceso de horas de trabajo o recargo de actividades, algunas personas trans, hombres gais y bisexuales están ejerciendo trabajo sexual bajo presión por la trata de personas, una práctica delincuencial de crecimiento en la región, y  por razones de hambruna y necesidad caen bajo tales redes y que invitamos a las instituciones a no estigmatizar su trabajo sino se les proteja en su labor.

Existen otras situaciones que afectan a personas LGBT, específicamente la atención a personas que viven con VIH, cáncer o cualquier infección que ponga en riesgo sus vidas. Algunas no tienen refugio y podrían considerarse habitantes de la calle, pues duermen en parques y plazas, pocas son las que encuentran un espacio donde protegerse del frío en la noche, y de la inseguridad.

Por otro lado, la inexistencia de mecanismos legales que promuevan y protejan los derechos de las personas LGBT, la inoperancia de instituciones del Estado Venezolano que tiene como misión proteger y salvaguardar los derechos humanos, las escasas y limitadas garantías para reconocerse abiertamente como personas con orientaciones sexuales e identidades de genero diversas, sumado a eso los altos índices de  inseguridad, además de la corrupción, el abuso de la fuerza, y la persecución selectiva hacia quienes exijan el cumplimiento real de la constitución y de los principios fundamentales de un Estado democrático colocan a lesbianas, gays, bisexuales  y trans las razones y condiciones para salir de su país, son mayores teniendo en cuenta las violaciones a derechos humanos.

Caribe Afirmativo celebra la decisión de la Cancillería sobre el ‘permiso especial de permanencia’ para los venezolanos, que fue aprobado el pasado 28 de julio y solicita a Migración Colombia que dicho beneficio se garantice con una atención diferencial a las personas con orientaciones sexuales e identidades de genero diversas, en especial a personas trans.

La corporación, además, ha brindado apoyo a personas provenientes de Venezuela que llegan a la Casa de Paz de Caribe Afirmativo en Maicao, La Guajira. Ahí reciben asesoría psicológica, jurídica y formación en talleres de Construcción de Paz. Esto ha sido muy importante puesto que reconocen que el proceso de Paz que se implementa en el territorio colombiano también le permitirá a ellas y ellos vivir en zonas donde se reconoce y se respeta la diversidad.

En medio de tales situaciones difíciles que viven las personas LGBT de la región Caribe colombiana, donde el abandono del Estado es parte de la realidad política de los municipios, se dan muestras que el apoyo entre pares y los vínculos de hermandad por historias de vida cercanas envían mensajes de fortaleza en medio de la pobreza y las dificultades, tal es el caso que Madonna Badillo, lideresa trans de Maicao, La Guajira, cuenta:

“Yo no soy rica pero las puertas de mi casa están abiertas para las personas LGBT que vienen de Venezuela. Aquí encuentran un apoyo. La mayoría son chicas trans referenciadas por otras que han estado en mi casa y les dicen que lleguen aquí que yo las recibo con amor, a veces no es fácil pues la situación aquí en el pueblo está mala, y no es fácil conseguir para la comida, ni uno siendo colombiana ahora venezolana y trans mucho más difícil”.

Recomendamos a las alcaldías y gobernaciones del Caribe diseñar e implementar planes de acciones afirmativas para atender integralmente y con enfoque diferencial a las personas LGBT, recogiendo particularmente las recomendaciones del Ministerio de Salud de adelantar seis acciones para prevenir problemas de salud y atender a la población migrante.

Las acciones prioritarias son la coordinación intersectorial, particularmente con las autoridades migratorias y del sector social; el desarrollo de capacidades en problemas de salud habituales de inmigrantes; la afiliación al sistema de salud para quienes cumplan los requisitos; el control de alimentos y bebidas que ingresan al país; la vigilancia de brotes y epidemias; y las intervenciones colectivas, entre las que se incluyen la denuncia de situaciones de violencia y el fortalecimiento de espacios de convivencia.

Garantizar que en los programas que se implementan con personas LGBT en específico y con la ciudadanía en general se incluya con igualdad de derechos a las personas procedentes de Venezuela.

Hacer modificaciones a las rutas y protocolos de atención para que tengan en cuenta la atención diferenciada e integral a personas LGBT venezolanas.

Invitamos a personas LGBT y a la ciudadanía en general a respetar la dignidad de las personas LGBT provenientes de Venezuela, a rechazar cualquier práctica xenofóbica, racista, discriminatoria cargada de prejuicios, e invitamos a apoyar brindando oportunidades de empleo, alimento, medicinas, o asilo a quien lo necesite, y así contribuimos a salvaguardar sus derechos y por ende su bienestar.

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