Ocho acciones de Paz en el Caribe proponen organizaciones de derechos humanos en Barranquilla

Las organizaciones de Paz del Caribe colombiano se reunirán a principios de marzo para seguir analizando la implementación de los Acuerdos.

Organizaciones de Paz y derechos humanos del Golfo de Morrosquillo, Montes de María, Cesar, La Guajira, Magdalena y el Atlántico, se reunieron hoy en Barranquilla para discutir los retos de la implementación del Acuerdo de Paz, y cuáles serán sus implicaciones en el Caribe colombiano. El encuentro fue organizado por Caribe Afirmativo con el apoyo de la fundación Fescol (Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia) y la corporación Viva la Ciudadanía. La reunión fue convocada por tres situaciones: uno, las amenazas que han recibido líderes y miembros de estas organizaciones que no han sido atendidas por el Estado; dos, la exclusión a víctimas del conflicto armado y a algunos territorios en donde la violencia causó mucho daño en esta etapa de implementación. El método fast track imposibilita la participación en los decretos con fuerza de ley del presidente. Y tres, los actores políticos de la región no le han dado la importancia que amerita los puntos del Acuerdo, ellos casi que ya hacen campaña política con miras al proceso electoral.

Estas organizaciones, que han venido trabajando este tema desde que se hacía pedagogía para votar en el plebiscito, proponen ocho acciones para conectar a la sociedad civil y la clase política con el proceso de Paz y la implementación de lo que se pactó entre el gobierno y las Farc:

  1. Promover políticas públicas de orden territorial y poblacional que se conecten y fortalezcan el proceso de implementación de La Paz local y departamental.
  1. No dejar que el ejercicio político de Colombia, el de “pasar página”, haga que los colombianos olviden los retos y la esperanza que genera el Acuerdo de Paz, y nos comprometamos con su implementación.
  1. Como ciudadanía organizada del Caribe declaramos que somos vigilantes del Acuerdo y estamos atentos desde el territorio a que se cumplan los compromisos de las partes.
  1. Fortalecer las acciones de incidencia con los congresistas de la región de cara a exigir y velar por su compromiso, en relación a las leyes que blindan y aseguran la implementación de los Acuerdos.
  1. Promover en el Caribe colombiano y de cara al proceso de reconciliación, acciones de cambio, particularmente en la cultura política, que permita un encuentro de todas las expresiones de país y en el rediseño de su institucionalidad que esté acorde con el tipo de Estado que requerimos para La Paz.
  1. Demostrar desde las acciones organizadas del Caribe la capacidad de incidir que tiene la sociedad a nivel territorial y poblacional.
  1. Revisar y articular estrategias que nos permitan participar de manera activa y progresiva en cada uno de los espacios que la implementación de los acuerdos otorga a la sociedad civil, particularmente a las víctimas del conflicto armado, mujeres y personas LGBTI, con enfoque y resonancia territorial.
  1. Empezar desde el Caribe a articular estrategias que garanticen que esa gran expectativa de participación que hay en torno al proceso de diálogo con el ELN, sea territorial y poblacional.

La Corporación Caribe Afirmativo, además, identifica tres líneas clave que deberá asumir el movimiento social de esta región: uno, las estrategias de incidencia; dos, la propiedad de los grupos poblacionales; y tres, los instrumentos regionales de implementación, que se reflejarán en incidencia, participación y la creación de veedurías.

Estas organizaciones de paz han liderado iniciativas como los campamentos de Montería y Cartagena, ‘Raspapaz’ en Barranquilla, una movilización juvenil en Valledupar, la campaña #LGBTIporlaPaz y #PazALaCalle en Santa Marta y en la capital del Atlántico; y también han participado en dos cumbres que organizó a finales del año pasado Caribe Afirmativo con el apoyo de Fescol y Viva la Ciudadanía, en donde el Caribe colombiano se convirtió en la primera región del país con una agenda propia de incidencia para la implementación de los Acuerdos. Estos líderes y lideresas anhelan que en cada uno de sus territorios haya una paz estable y duradera, pese a que algunos de ellos han sido víctimas de amenazas.

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