Ganó el odio, perdió la esperanza

todo-por-la-pazLa victoria del No en el plebiscito para refrendar la paz significó no sólo la no aceptación de los acuerdos de paz firmados entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias FARC-EP, sino que también dejó en evidencia una cultura patriarcal y homofóbica incapaz de aceptar las diferencias para vivir en paz.

Estos acuerdos tuvieron la particularidad de ser el primer acuerdo en el mundo en incluir un enfoque de género, el cual busca garantizar la igualdad de derechos de mujeres y personas LGBTI que se han visto afectadas por el conflicto armado colombiano.

La jornada del 2 de octubre dejaron en evidencia que el Caribe colombiano se ha convertido en el fortín de iglesias cristianas, las cuales, bajo el falso pretexto de “proteger a la familia” y luchar contra la supuesta “ideología de género” decidieron apoyar el NO con discursos homofóbicos, patriarcales y discriminantes.

Se debe recordar que luego del escándalo sobre las supuestas cartillas que el Ministerio de Interior iba a entregar en los colegios del país para promover la inclusión y no discriminación, las iglesias (católicas y cristianas) se movilizaron, y fue en la costa Caribe donde mayor número de personas marcharon contra lo que llamaban “imposición de la ideología de género”; específicamente, Barranquilla fue la ciudad que contó con mayor participación de marchantes.

Después de este suceso, las mismas personas promotoras de las marchas, difundieron cuadernillos titulados “Mi familia dice NO, porque este acuerdo de paz la destruye”; estos afirmaban no estar vinculados a ningún partido político y se limitaban a firmarlo con el portal web www.protegiendoalafamilia.com .

Este cuadernillo incluye frases como:

“Querido papá y mamá (…) lo que leerás claramente (en el cuadernillo) demuestra que estos acuerdos de paz le declaran la guerra a la familia, que con mucho esfuerzo tú, tus padres, tus abuelos y tus anteriores generaciones han luchado con esfuerzo, sacrificio, valentía y amor. Ha llegado el momento de proteger a la familia”.

“El acuerdo final presta especial atención a los derechos fundamentales de la población LGBTI. Estos derechos fundamentales incluyen en este acuerdo, el enfoque diferencial para promover la diversidad de género lo cual trae confusión a nuestros niños”

“A pesar que el presidentes Santos y la ministra Gina Parody negaron la existencia de los manuales escolares que incluyen identidad de género. La identidad de género si estaba acordada desde La Habana y el gobierno sabía de esto desde el año 2014”.

“(en los acuerdos se afirma que) se creará una Unidad Especial de Investigación, Persecución y Acusación (…) que perseguirá judicialmente las conductas que vayan en contra de la población LGBTI. Esta unidad no solo perseguirá a los “homofóbicos” (que no lo somos) sino que también perseguirá a aquellas que todavía pensamos educar a nuestros hijos, que una familia está compuesta por un papá, una mamá y sus hijos”.

Demostrándose que la tergiversación de la información fue un arma utilizada por las iglesias cristianas para promover el voto por el NO en el plebiscito por la paz. Es curioso que pese a que el Papa Francisco promoviera el SI, las iglesias locales prefirieron apostarle al NO, considerando que el enfoque de género afectaría a la familia tradicional y la “moral” cristiana.

A su vez, muchos promotores del SI consideraron que el enfoque de género adoptado en el proceso de paz afectó la votación, tal y como lo muestra el siguiente articulo donde el actual senador conservador  por el Atlántico, Efraín Cepeda, afirmó que “la ideología de género afectó al plebiscito” ( http://extranoticias.com.co/sitio/efrain-cepeda-admite-que-ideologia-de-genero-afecto-al-plebiscito-y-plantea-revision-a-parte-del-acuerdo-con-las-farc/ ),  lo recalcó la revista Semana hace menos de un mes (http://www.semana.com/nacion/articulo/ideologia-de-genero-una-estrategia-para-ganar-adeptos-por-el-no-al-plebiscito/488260 ) y se ve reflejado en esta papeleta que fue obviamente anulada el día domingo 2 de octubre.

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Lo anterior deja ver que el gran perdedor de esta jornada fue el movimiento LGBTI del país, ya que muy posiblemente la renegociación de los acuerdos conllevaría a la exclusión del enfoque de género y de las personas LGBTI de los acuerdos.

El tema del respeto por la “moral” y la familia (entendiéndola como el modelo de mamá + papá = familia) ha sido ampliamente tratado por el ex procurador Alejandro Ordoñez hoy fiel escudero de Álvaro Uribe Vélez, y es pertinente mencionar que en el discurso que este último profirió luego de conocerse la victoria del NO, afirmó:

“Reiteramos nuestro respeto a la libertad, a la intimidad de cada ciudadano, y reiteramos la necesidad de estimular los valores de la familia sin ponerlos en riesgo.  Los valores de familia defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales”.

Lo preocupante de esta situación es que las personas con orientación sexual e identidad de género diversa quedaron en medio del debate; donde los del SI consideran que el plebiscito no fue aprobado por la mal llamada ideología de género, y los del NO fueron el resultado de la unión de fundamentalismos religiosos que se oponen a la garantía de derechos para las personas LGBTI.

Ante esto, personas LGBTI de todo el país le comunicamos al gobierno Nacional y a quienes impulsaron el NO:

  1. No somos una minoría despreciable, somos una porción significativa para la lucha de los acuerdos.
  2. Las exigencias del No dificulta la garantía de derechos para grupos poblacionales: tierras y familia pone en riesgo indígenas, afros, mujeres y LGBTI
  3. El enfoque de género debe permanecer en el acuerdo de paz para la garantía plena de respeto de los derechos humanos de mujeres y personas LGBTI en un eventual posconflicto.

Los derechos no son retroactivos, por ende, no se pueden ignorar los grandes avances que en el país se han dado en el reconocimiento legal y constitucional de los derechos fundamentales de las personas LGBTI. El Estado colombiano, por ser un Estado laico debe velar por la garantía de la ley por encima de los intereses de sectores y líderes políticos que quieren imponer sus credos y fundamentalismos religiosos.

Las FARC-EP afirmaron que en estos momentos “mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”; esperemos que podamos construir una paz estable y duradera sin la vulneración de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex.

Pese a que en el plebiscito (y su campaña previa) ganó el odio, aún estamos a tiempo de construir un nuevo país; la movilización social es de gran importancia para que las elites políticas reconozcan que las personas LGBTI no son ciudadanos de segunda, que todos y todas son poseedores de igualdad de derechos y no se aceptaran prejuicios hacia personas con orientación sexual o identidad de género diversa.

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