Conversatorio: mujeres, violencia y mundo laboral

Responsables
Dewin Pérez
Dennis Moreno
Irina Junieles
Alexander Pérez

Ser mujer entendido este término como una construcción social históricamente establecida por unas dinámicas y definición de roles en una cultura como la nuestra no es tarea fácil, y mucho menos si al intentar cambiar estas dinámicas se altera el orden preestablecido.

A lo largo de la Historia las mujeres hemos venido luchando por ganar espacios que nos reconozcan como sujetas de derecho y que a su vez tengamos igualdad de condiciones en relación con los hombres y sus dinámicas económicas, políticas, culturales y sociales; sin embargo a pesar de las luchas sociales que se han venido liderando en el mundo y en nuestro país, estudios, aún indican la gran brecha desigual que nos separa de los hombres en términos de beneficios (multidimensionales) según resultados de estudios realizados por el observatorio del mercado laboral en la Universidad De Cartagena “participación de la mujer en el mercado laboral en Cartagena 2008-2013” indica que las mujeres al ser un grupo poblacional con alto grado de vulnerabilidad de cada 100 mujeres 50 trabajan (cabe resaltar que no precisamente en trabajos formales) en comparación con los hombres que de cada 100 el 70 de ellos lo hace, es decir que aún tenemos 20 puntos de diferencia y de desigualdad totalmente marcada.

Pero no solo la falta de empleo afecta el mundo laboral de las mujeres, la brecha salarial, la triple carga como la mencionan el señor Dewin Pérez, cuidado de los niños (as), la economía y los quehaceres del hogar, a la hora de intentar conseguir una igualdad real de derechos se convierten en un obstáculo para la potenciación de las mujeres en el mercado laboral, independientemente del alto grado de escolaridad que se tenga, vivimos en una sociedad falogocentrista que pondera a los hombres por encima de las mujeres.

“Si las mujeres son invisibles en esta sociedad, las mujeres trans y lesbianas son borradas” con estas palabras se inició la intervención del profesor Alexander Pérez, ¿qué pasa cuando hablamos del mundo del trabajo con las mujeres trans y lesbianas?, ¿qué pasa con aquellas mujeres diversas que no “encajan” y que no responden al discurso patriarcal y heterosexista?, estas preguntas se responde en dos palabras: discriminación y exclusión; al asociarse el mundo del trabajo a los hombres y a las mujeres que tienen esa triple carga, se está generando exclusión a aquellas que no “cumplen” con dicho deber ser, aquellas que no son femeninas, aquellas mujeres cuyas expresiones de género no van acorde con lo que se entiende históricamente como ser mujer imposibilitando su inserción en el mundo del trabajo por la segmentación que existe en estos espacios.

Las mujeres trans vistas como “fenómeno”, poco reconocimiento de su identidad como mujeres diversas, las cuales no ingresan a trabajos formales, sino encasilladas y estigmatizadas a que los trabajo que deben ocupar son por ejemplo, el trabajo sexual y el estilismo, puesto que existen categorías que encierran el rol y el papel de las mujeres diversas a ciertos oficios, no precisamente formales.

Es por ello que la lucha sigue en cuestión de sindicalismo femenino, luchas sociales y políticas que aunque ya se hayan reconocido espacios para las mujeres, aún se siguen marginado muchos otros donde son vistas como objetos sexuales, como individuas que solo pueden desenvolverse en los papeles del hogar, mujeres a las que no se les reconocen sus derechos y que aún siguen siendo violentadas y maltratadas por un sistema que oprime y revictimiza pero que no propone alternativas para el fin de la inequidad y las desigualdades de la actualidad a travesadas por el eufemismo de la acción y el discurso de esta sociedad.

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